
Encuentra tu voz
Cómo defenderse
¿Alguna vez alguien ha decidido algo por ti sin ni siquiera preguntarte? ¿Sabes defenderte? ¿Alguna vez has tenido la sensación de que la gente no te escucha porque tienes una discapacidad?
¿Adivina qué? Tú importas. Tu voz importa. Defenderte a ti mismo y las cosas en las que crees no sólo te hace sentir bien y te da confianza y fuerza, sino que es un derecho humano y una habilidad que necesitas en la vida.
Estamos hablando de autodefensa. Parecen palabras rimbombantes, pero significan algo muy sencillo: hablar y pedir lo que necesitas.
La autodefensa es una forma de cuidar de uno mismo. Se trata de encontrar tu propio poder y sentirte fuerte y seguro de ti mismo. Se trata de decir: «¡Este soy yo! Puedo tomar mis propias decisiones. Lo que digo es importante. Esto es lo que necesito y esto es lo que quiero hacer».
A veces hay que abogar por otras personas, ideas o políticas. Es lo que llamamos defensa de los sistemas.
A menudo, las personas con discapacidad tienen dificultades para conseguir lo que necesitan. A veces se les ignora o se les pasa por alto. Incluso puede que la gente decida cosas por ellos sin pedirles su opinión.
Eso puede hacerte sentir impotente, como si no importaras. Por eso nuestro lema es «Nada sobre nosotros sin nosotros».
Pero, ¿CÓMO te defiendes? ¿Por dónde empezar?
Exponga el problema principal
Si algo no va bien, no siempre es fácil decir exactamente cuál es el problema. Háblalo contigo mismo o con alguien que se preocupe por ti. El problema puede tener varias partes. Trata de encontrar el problema principal o más importante y dilo claramente.
Decide qué quieres que ocurra
¿Qué resultado es más importante para usted? Puede que no siempre consigas todo lo que quieres, así que intenta averiguar cuál sería la mejor solución para ti.
Conozca sus derechos y responsabilidades
Todo el mundo tiene derecho a tomar sus propias decisiones, pero también es importante saber lo que puedes o no puedes hacer, según la escuela, el lugar de trabajo, la comunidad o la ley. Averigua a qué tienes derecho y qué puedes esperar razonablemente.
Siéntase orgulloso y hable claro.
Ahora que sabes cuál es el problema, qué solución quieres y cuáles son tus derechos, pídelo con confianza. Esto puede significar llamar por teléfono, enviar un correo electrónico o visitar a alguien para pedir lo que necesitas. Asegúrate de hablar con la persona que tiene poder para resolver el problema. Puede ser útil que te acompañe un amigo o familiar de confianza por si necesitas ayuda.
Sé educado, sé paciente, pero sé persistente.
Dar las gracias
Es importante dar las gracias a alguien si te escucha y te ayuda. Si eres amable y agradecido, la gente querrá volver a ayudarte.